A simple vista parece sólo un ramo de novia, algo diferente sí, pero en su interior albergaba detalles muy personales y especiales…

En un principio no tenía idea de llevar ramo, ya que tenía claro que quería llevar una corona de flores y me parecía “demasiado” y algo incómodo, para qué negarlo.

Además, los ramos típicos no me gustan, y en mi cabeza tenía algo tan especial que no sabía si podría hacerse realidad…

Imprescindible tener proteas, eucalipto y flores silvestres…

En una de las escapadas para visitar la finca y reunirnos con los proveedores, nos recomendaron una pequeña floristería en un pueblecito y aluciné con el gusto que tenía y los trabajos que había realizado, ¡era ella!.

Ya no sólo me decidí por el ramo, sino que hicimos la corona de flores y un pasador a juego para mi hermana, ¡ah! y un arco rústico de flores increíble para la ceremonia y la decoración floral de las mesas, pero todo a su debido tiempo. 

El día de la boda, se acercó a la Casona donde estábamos alojadas y donde estaba el “set de peluquería y maquillaje”, ¡gracias!

 

Últimos retoques y alguna foto con el detalle de la corona que es simplemente perfecta…

Y, ¿por qué es tan especial este ramo?, ¿qué secretos guarda en su interior?

Gracias a mis cómplices, conseguí integrar en el ramo las florecitas que lucieron en sus respectivas bodas nuestras madres, ¿no os parece bonito?

A ellas les hizo muchísima ilusión y les hizo recordar ese día tan especial para ellas…

También dió mucho juego, todas querían quedárselo ;P

     

Pero ese ramo sólo podía tener una nueva dueña, y aunque le hicimos rabiar haciéndole pensar que lo íbamos a lanzar al estilo americano…

…¡y sólo podía ser para tí!

¡Espectaculares!

Fotografías: Usual Fotográfica

Flores: Floristería Layma

Ubicaciones: La Casona Azul / Casona Palacio La Real Labranza de Villasevil